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jueves, 23 de junio de 2011
ENTREVISTA BAHMAN GHOBADI
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lunes, 23 de mayo de 2011
HIROKAZU KORE-EDA
Durante sus años universitarios, sus esfuerzos fueron en esa dirección, pero al mismo tiempo su interés por la televisión y, sobre todo, por el cine, creció progresivamente: Kore-eda comenzó a frecuentar con asiduidad las salas de cine y, al finalizar su grado, optaría por dar el salto a la producción televisiva. Fue a finales de los 80 cuando entraría a formar parte de la TV Man Union, productora para la que trabajaría como asistente de producción de varios documentales. Disconforme con el papel que allí ejercía, Kore-eda comenzó a trabajar a espaldas de la compañía en un proyecto en el que filmaba a los alumnos de un aula de enseñanza elemental. En 1991, y por mediación de Fuji Television, Mou hitotsu no kyouiku - Ina shogakhou haru gumi no kiroku se convirtió, junto a Shikashi - Fukushi kirisute no jidainni, un documental sobre la seguridad social, en su debut tras la cámara. Su tercera producción, también documental, fue Kare no inai hachigatsu ga (1994), que se desmarcaba de sus antecesoras con una mayor consciencia de la cámara, del punto de vista del cineasta que diluía la “separación objetiva” entre el que filma y el que es filmado: «creo que la idea de que puedes eliminar tu subjetividad y alcanzar una suerte de objetividad o imparcialidad es un mito, una fantasía», diría en una entrevista.
Pese a que Kore-eda volvería al documental en Without memory (1996), en el que la memoria ya era tema capital que se confirmaría en su filmografía, en 1995 firmaba su primera obra de ficción, Maboroshi no hikari. Basada en la novela de Teru Miyamoto (única adaptación de Kore-eda hasta Air doll), narra la historia de Yumiko (Makiko Esumi), una joven mujer que enviuda después de que su marido se suicide sin motivo aparente; sola y con un hijo, Yumiko contrae matrimonio de nuevo y se traslada a un pequeño pueblo pescador de Osaka. En esta primera ficción, introducía la pérdida como elemento omnipresente, turbador de un relato esencialmente minimalista como luego se daría, por ejemplo, en Still walking (2008). Maboroshi no hikari hizo rápidamente de Kore-eda un predilecto del circuito de festivales, tras ganar el premio Osella en la Mostra de Venecia, entre otros galardones.
La premisa de After life (1998), su siguiente película, resultaba harto estimulante: la de proponer un limbo de la memoria en el que 18 personas que han pasado a mejor vida deben elegir, con la ayuda de 3 consejeros, un recuerdo de su vida para filmarlo y entregarlo a la eternidad. En palabras del director, «trata sobre el descubrimiento de que el yo no es únicamente algo interno». La película, que se alzó con el premio FIPRESCI del Festival de San Sebastián de ese año, ya contaba con la presencia de Arata, actor que repetiría colaboración con Kore-eda en varios títulos, también en Air doll.
A After life la siguió Distance (2001), más próxima a las coordenadas de Maboroshi no hikari: tres años después de una masacre perpetrada por una secta apocalíptica, los familiares de los asesinos se reúnen, como cada año, para conmemorar su muerte en la casa en la que estos vivieron antes del atentado; allí conocen a un joven que perteneció al grupo, pero que desertó en el último momento. “Distance” abrió al realizador las puertas del Festival de Cannes, certamen en el que participó en la Sección Oficial.
Pero es con Nadie Sabe (2004) que Hirokazu Kore-eda encuentra extraordinarios reconocimiento y respuesta crítica. El crítico Jordi Costa la definía como «un brutal relato de supervivencia contado a vista de niño»; un niño que era abandonado por su madre, quedando a cargo de sus hermanastros (tres, y de padres distintos) en un piso sin gas, sin agua y con el alquiler pendiente de pago. La presencia de la cinta en Sección Oficial de Cannes confirmaba al cineasta como favorito del certamen. Por su parte, Hana (2006) suponía un cambio de registro que ofrecía una historia coral ambientada en la era Genroku (1688-1704), lejos del Japón contemporáneo que domina su trayectoria fílmica. En ese contexto, un joven samurai llega a Edo (antiguamente, Tokyo) con la intención de vengar a su padre, pero pronto entabla relaciones, en la vivienda humilde en la que se hospeda, que le hacen preguntarse acerca del sentido de esa venganza.
La sencillez de Still Walking (el relato de una reunión familiar a lo largo de un día de triste aniversario) contrasta con la profundidad de su verdad emocional: sus personajes proyectan afectos o rencores en medio de la contemplativa preparación de una vieja receta; expresan, en silencio y con una mirada, sentimientos que flotan con densidad inusitada en una estampa familiar tras otra. No hay nada en Still walking que no emane autenticidad y/o emoción reposada, y por tanto no es extraña la unanimidad favorable que destacó al filme como uno de los grandes títulos de 2008.
En Air Doll (2009), su última película la muñeca, Nozomi –magníficamente interpretada por la coreana Bae Doona- adquiere vida y se hace consciente de la soledad urbana, el envejecimiento y otros aspectos agridulces de la existencia.
El tono de la historia, pese a la belleza con que está filmada, dista mucho de lo complaciente y ayuda a reflexionar sobre muchos aspectos. Lo bonito convive con lo brutal y lo romántico con lo más crudamente sexual, mientras que la utilización de lo fantástico sirve para que la realidad nos parezca más real. La película establece, además, un interesante análisis de género, al relacionar la soledad de algunos de los personajes masculinos con la perversión y con la búsqueda de sustitutivos que no piensen ni sientan, que solamente obedezcan. Nozomi se convierte, así, en una especie de mártir desde el momento en que toma conciencia de que sólo es un objeto producto de la fantasía de los hombres y diseñado para satisfacer su deseo.
Para su última película I wish, que se estrenará en Japón en junio, el maestro japonés recupera el protagonismo infantil, hecho que inevitablemente nos evoca a Nadie Sabe. La cinta esta protagonizada por un dúo cómico infantil, el dueto Maeda Maeda, Koki Maeda, de 12 años y su hermano Oshiro, de 10, que han trabajado en el mundo televisivo tanto en doramas como en programas de variedades.
La história giraría alrededor de los dos niños, hijos de una pareja divorciada. Separados, cada uno de ellos vive con uno de sus progenitores, uno con su madre en la ciudad de Fukuoka y otro con el padre en Kagoshima. Su sueño es unir de nuevo a sus padres, y con la noticia de la apertura de la linea de tren que uniría ambas ciudades hacen caso del rumor que dice que, cuando los primeros trenes se crucen, ocurrirá un milagro. Así, comienzan a maquinar un plan para unir de nuevo a sus padres.
Kore-Eda, al parecer un gran amante del mundo de los trenes, quería realizar una película coincidiendo con la apertura de de la linea Kyūshū Shinkansen, que une las ciudades de Fukuoka y Kagoshima. Inspirado tras conocer al dúo infantil en una audición creó, con ellos en mente como protagonistas, el guión del film.
El reparto adulto es de lujo, con Nene Otsuka (Bashing) y Jo Odagiri (Dream) en los papeles de la pareja de padres, Yui Natsukawa (Hana), Hiroshi Abe (Still Walking), Masami Nagasawa (Go Find a Psychic!) y los veteranos Kirin Kiki y Isao Hashizume.
miércoles, 27 de abril de 2011
LOS MÚSICOS DE CRUZANDO EL PUENTE
Hace dos años, el brujo Mad Profesor mezcló uno de sus discos y fue bastante más vendido en Europa que en Turquía, donde todavía no se aprecia su música. Pero Baba Zula no tienen intención de cambiar de rumbo, aunque antes deban hacer escala en Europa.
El "saz" y la percusión oriental se mezclan fácilmente con el estilo DJ. Y cuando Richard, el saxofonista estadounidense, empieza a sacar notas de jazz y de blues, parece lo más natural del mundo.
"Orient Expressions" representa a un segmento joven y de moda en Estambul, sin inclinarse ante los dictámenes superficiales y discotequeros.
Influenciados por sus padres, amantes del heavy metal, crearon la banda siendo aún muy jóvenes, cantando en inglés y tocando en bares. A los 21 años, el cantante se mudó a Seattle, la capital del grunge, pero no tardó en echar de menos Estambul y empezó a componer temas en turco.
Una de sus canciones más famosas es un himno a la ciudad de Estambul que vuelve locos a sus seguidores siempre que la tocan en directo. Puro punk rock con el que dan ganas de gritar, una oda al lado más oscuro de la metrópolis.
A primera vista, aparte de las letras, es difícil detectar la influencia oriental. Tienen un sonido hecho de muchos estilos, pero la identidad turca se esconde debajo de la superficie. Son admiradores de la banda de Alex Hacke, "instürzende Neubauten" y en cuanto supieron que estaba en Estambul, se pusieron en contacto con él.
Dio la casualidad de que estaban renovando el local Babylon y el espacio diáfano no tardó en convertirse en estudio. El Babylon pertenece al imperio musical Doublemoon, el primer productor y distribuidor de música contemporánea de Turquía.
El guitarrista ha cumplido los sesenta, pero sigue siendo el mismo rebelde. Los jóvenes le llaman "Erkin Baba" y corean todos sus temas con pasión.
Ceza
En la orilla oriental de la ciudad, frente al Cuerno de Oro, está el barrio de Kadiköy que, con Bakirköy, se ha convertido en el baluarte del hip-hop en Estambul. Pero los que cruzan el Bósforo con la esperanza de encontrar un barrio deprimido ocupado por una nueva cultura juvenil se equivocan. El barrio se parece más bien a una ciudad de provincias con espléndidas vistas al mar de Mármara. Aquí está Ceza (El castigo), la versión turca de Public Enemy.
Ceza, un joven muy serio, no tiene nada que ver con la actitud forzada de los raperos americanos estilo gángster. Recita sus rimas con un impresionante ritmo entrecortado, como si se hubiera tragado un AK-47 y fuera un predicador con algunas anfetas en el cuerpo.
Sirviéndose de la popularidad del hip-hop, su objetivo es dar a conocer su punto de vista social y político, basado en su vida y su psicología. La amistad tiene un papel central en su filosofía y considera a su círculo de amigos como su familia. Siempre está dispuesto a ayudar a su hermana, también cantante de rap, que intenta abrirse camino en el mundo machista de la música rap.
El grupo que llevó en la gira mundial de 2004 estaba formado por los solistas de los que se ha ido rodeando progresivamente durante los pasados años. El clarinetista tiene 16 años, es gitano y habría encantado a Benny Goodman y a Ornette Coleman.
De niño, Mercan Dede iba a casa en un taxi comunal (un dolmus) cuando oyó una música maravillosa tocada por una flauta de bambú, una "ney". Decidió que aprendería a tocarla. Dicen que se tarda un año en sacar una nota clara de una "ney".
Este instrumento tiene un papel importante en el sufismo y en la danza de los derviches. Antaño, bailaban para alcanzar un estado de trance, pero hoy en día, estos bailes se celebran sobre todo para los turistas ya que los numerosos monasterios sufíes han cerrado sus puertas. Cuando los derviches aparecen en el escenario durante las interpretaciones de Mercan Dede, no lo hacen por exotismo, sino para que siga viva una tradición cultural en esta época de globalización.
Hay personas que son músicos natos. Algún instrumento cae en sus manos durante su infancia y se convierten en maestros del mismo. Selim Sesler es una de estas personas y su instrumento es el clarinete. Selim es gitano; nació en Kesan, una pequeña y árida ciudad de Traquia, en la parte europea de Turquía, a unos 250 kilómetros de Estambul. Ha llevado la música de su país al mundo entero y ha realizado numerosas grabaciones.La cámara lo sigue a su pueblo natal. En Kesan, se une a una "fasil", una reunión tradicional en la que los hombres quedan en un bar para beber y tocar. Su música conmoverá a todo amante del jazz. Selim lleva al espectador al barrio de su niñez donde tiene lugar una boda gitana, pero estamos en otro planeta, aquí la novia va vestida de negro.
La orquesta de la boda desafina ligeramente, pero la melodía seguirá cuando regrese a la gran ciudad; no tiene nada de sorprendente, hay muchos gitanos afincados en Estambul, sobre todo en el barrio de Tarlabase, donde Selim vive todavía.
Cuando llegó a la ciudad hace 18 años, tocaba en restaurantes y cafés por unas cuantas liras, pero la sociedad turca ha empezado a aceptar a los gitanos, sobre todo porque han descubierto que sienten pasión por la música tradicional. Los bohemios de la clase alta de Estambul descubrieron a Selim Sesler y por fin, su música tiene el respeto que se merece.
La cantante folk canadiense lleva a Estambul debajo de la piel. Vivió allí varios años, habla turco con fluidez y canta en este idioma. El profundo amor que siente por la música turca la ha convertido en una artista famosa en Turquía.Todo empezó cuando un amigo suyo le dio una cinta con música de los 50 y de los 60 tocada por músicos turcos en Bulgaria. Aprovechó un viaje a este país para saber un poco más. Recorrió pueblos preguntando si la gente aún conservaba viejos discos y algunos le entregaron auténticos tesoros.
Brenda quería volver a dar vida a esta música perdida y encontró al compañero perfecto en Selim Sesler. Grabaron un CD que creó una auténtica conmoción. La gente se alegraba y se avergonzaba de que una joven canadiense se interesara por viejas canciones olvidadas y las cantara en turco. Había redescubierto partes de una cultura que habían olvidado. Brenda vive actualmente en Canadá, pero reconoce que siempre que vuelve a Estambul, es como regresar a casa.
Se enorgullecen de lo que hacen, rechazan los mecanismos de la sociedad de consumo y se dejan llevar por un auténtico romanticismo callejero, aunque la suciedad les destruya. Su música cambia con su humor. A veces es una mezcla de rock y jazz, otras se inclinan por el folclore y, a veces, por la canción protesta en la que Bison, el cantante, suena como un Bob Dylan turco.
Les han echado de todas partes hasta que han conseguido encontrar un sitio en la plaza Tünel, entre los estudiantes y los turistas, donde nadie les molesta. Hay drogas, claro, y no lo tienen fácil, pero creen que la música puede cambiar el mundo. Gran parte de la sociedad los rechaza, rehusando reconocer su talento, pero seguirán tocando a pesar de todo.
La cantante Aynur aprovecha esta nueva libertad para presentar las tradiciones de su pueblo y convertirse en la cara actual de la antigua música kurda. Sus canciones son los lamentos y la epopeya de un pueblo maltratado y perseguido. La música se llama "dengbejen" y tiene influencias árabes, mesopotámicas e incluso judías.
Como muchos kurdos en los últimos veinte años, Aynur y su familia emigraron a Estambul. Muchos kurdos de su edad han olvidado su idioma debido a la prohibición que reinaba. Las intérpretes como Aynur simbolizan la recobrada confianza de los kurdos en Turquía.
En 1934, cuando la música turca fue prohibida en la radio, la población islámica escuchaba emisoras árabes y la música turca sufrió una fuente influencia árabe, de ahí el término "estilo árabe". Más tarde, el cantante popularizó esta moda, pero nunca ha tocado en directo. Más bien es un investigador de la música oriental, tanto artística como popular, recuperando viejas canciones y buscando nuevas estructuras.
Sin embargo, un movimiento intelectual conservador le acusó de traicionar la herencia cultural turca y el "estilo árabe" se convirtió en un término peyorativo. Todavía hoy, el músico siente que no se ha sabido apreciar su verdadero talento. Aceptó grabar en directo por primera vez en su vida para Alex Hacke.
Las antiguas fotografías muestran una ciudad elegante, nada diferente de una metrópoli occidental.
Pero Turquía empezó a americanizarse y Müzeyyen Senar y su música orientalizante de salón se vio relegada por la cultura pop. Dio su último concierto en 1983 y pronto fue olvidada. El Estado nunca se fió de ella, sus creencias bohemias la hacían sospechosa, y no fue reconocida oficialmente hasta hace poco.
No ha sido olvidada del todo gracias a Sezen Akzu, que sigue invitando a la gran dama de la canción a que se una a ella en los escenarios, llamándola su "madre musical".
También fue posible filmarla para este documental gracias a la cantante que reunió a una orquesta de ocho músicos cuya media de edad era de 75 años.
Ha compuesto y cantado numerosas canciones acerca de Estambul. Canta a un viejo Estambul que no ha conocido. Las magníficas fotografías en blanco y negro de Ara Güler son el perfecto telón de fondo para su música.
No fue fácil convencer a la diva de que cantara un tema para este documental.
sábado, 12 de marzo de 2011
LA POÉTICA DE LO COTIDIANO. Entrevista con Abbas Kiarostami 22 de noviembre del 2002
Ten se basa en una estructura narrativa sutil que intenta mostrar hechos válidos para cualquier persona del mundo. La acción transcurre en un automóvil, los protagonistas son cinco mujeres y un niño. En diez secuencias se alternan personajes que dialogan entre ellos, escenificando la vida cotidiana. No hay un verdadero hilo narrativo. Es el espectador quien, de frente a esta realidad, debe reconstruir y relacionar las escenas. Pequeños fragmentos en los que las mujeres hablan de bodas, divorcios, traiciones, religión, sexo y otras cosas por el estilo. miércoles, 2 de marzo de 2011
MAYO DEL 68 Y EL CINE
Páginas del diario de Satán (gran blog de cine)
MAYO DEL 68
lunes, 28 de febrero de 2011
Philippe Garrel
Libertad, revolución y autenticidadPhilippe Garrel es una de las figuras más independientes del panorama cinematográfico francés, descendiente directo de la nouvelle vague, pero también de Robert Bresson y Jean Eustache.
A lo largo de su carrera, iniciada en 1964, desarrollo un cine aislacionista y también retrató determinados e importantes fragmentos de la historia reciente, pasando por reflexiones sobre la pareja, las drogas y la propia actividad cinematográfica.
Hijo del veterano actor Maurice Garrel, hermano de Thierry Garrel (una de las personalidades decisivas de La Sept) y padre del actor Louis Garrel (muy popular desde su trabajo en The Dreamers (2003), de Bernardo Bertolucci).
A lo largo de su carrera Philippe Garrel ha convocado a actrices de características tan marcadas como Jean Seberg, Bulle Ogier, Tina Aumont, Anne Wiazemski, Emmanuelle Riva, Mireille Perrier, Anémone y Catherine Deneuve, y también a la cantante Nico, que fue su pareja durante años.
Sus películas, hechas de rostros y sentimientos límite, oscilan entre la crudeza airada de La cicatrice intérieure (1970), uno de los títulos fundamentales de su primera etapa, y la sesgada emoción de films como Un ange passe (1975), L’enfant secret (1979), Les baisers de secours (1988), La naissance de l’amour (1993) –con música de John Cale— y Le vent de la nuit (1998), además de Les amants réguliers (2005) por la que recibió el León de Plata al mejor director en el Festival de Venecia, entre otros premios.
Entrevista a propósito de “Les amants réguliers”
Por cuál motivo Les Amants réguliers empieza con una referencia explicita a un filme de Jean Eustache?
Copié intencionalmente una escena de La Mamá y la puta en homenaje a Jean Eustache que era mi amigo y que se suicidó en 1981. Los dos éramos el resultado del cine de Truffaut y Godard y pienso que las películas deben hacer obra de testimonio y dejar un rastro no censurado. Por otra parte, Francia tiende a excluir Mayo 68 de la Historia. Pero Les Amants réguliers se inscribe también en una raza, la de un cine que encuentra que L'Atalante de Jean Vigo es la película más bella del mundo.
Cuánto hay de autobiografía en su película?
No mucho, al contrario de lo que se podría pensar. Por supuesto, viví esta persecución sobre los techos de París para escapar a la policía, esta guerra civil. Pero la película tiene más de una novela y se inspira sobretodo en la literatura y en particular de Stendhal con El rojo y el negro y La cartuja de Parma. Ya que mi película se resume a cómo el amor nos hiere, luego nos salva antes de perdernos de nuevo.
Más allá de la guiñada a Bernardo Bertolucci con uno de sus personajes evocando su filme Antes de la revolución, cómo se sitúa Les Amants réguliers en relación a Soñadores(2003) que trataba también Mayo 68?
No podía de ninguna manera hacerle a sombra ya que es una gran producción internacional y no puedo luchar contra Lo que le viento se llevó. Pero en el espíritu de las series B que son rodadas en los decorados de las series A, debo decir que tomé los trajes y los figurantes de Soñadores. Esta película de Bernardo Bertolucci es sin embargo muy importante ya que da una visión positiva de la revolución que dio la vuelta de las salas del mundo entero. Y es bastante raro, excepto para Viva Zapata de Elia Kazan.
¿Cómo logra conciliar la exigencia de su cine y las obligaciones financieras?
Debo filmar muy rápidamente, en una sola toma, dos si es necesario, ya que los medios financieros son limitados. Les Amants réguliers fue filmada en 39 días con 1,5 millón de euros de presupuesto y toda mi película girada es montada. Pero no me quejo ya que no se pueden realizar películas a grandes presupuestos sin perder su libertad y el arte no es una cuestión de medios. Es ya excepcional que cada película pueda existir. Cuando un filme es auténtico e independiente hace parte de lo imposible.






















